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El cielo marcaba una raya como la cocaína,
el puente es un recuerdo en Madrid
de mi procedencia, la hierba poca
las colillas muchas.
Un sol muy puta me besa la mejilla izquierda,
de vez en cuando le doy boca.
Puedo tirarme por esta colina
y todo el mundo me miraría,
pero ese es el último arma.
La incultura.
Aunque rodar es bonito,
pero sin el apego de un segundo individuo
me resulta imposible.
La bobería tiene un escaño en la vida
que solo achica frente a la pluralidad,
ven conmigo.
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